Conjunto Hotelero

Albania - ROSHNIK

El proyecto de conjunto hotelero se implanta en un enclave natural de extraordinario valor paisajístico, ocupando la cima de una colina con dominio visual a 360 grados.

Desde este punto privilegiado se divisan dos pequeños lagos, extensas laderas de olivos centenarios y pequeños viñedos que modelan el territorio circundante, con vistas directas hacia el macizo del Monte Tomorr, montaña de fuerte simbolismo cultural y religioso. El proyecto se concibe como una intervención respetuosa con la topografía y el paisaje, donde arquitectura y terreno se integran mediante una estrategia de aterrazamiento que minimiza el impacto visual y maximiza la experiencia panorámica del huésped.

Implantación y paisaje

La colina, de pendiente acusada, se urbaniza mediante muros tradicionales de piedra local que generan plataformas aterrazadas. Estos muros no solo resuelven técnicamente el desnivel, sino que reinterpretan las técnicas constructivas vernáculas del entorno, integrando el conjunto en la lógica agrícola del paisaje. Los bungalows familiares se disponen sobre estas terrazas, acompañando la vía de acceso que serpentea hasta la cota superior. En la parte más elevada se sitúa el edificio principal, verdadero hito del complejo, que concentra las funciones hoteleras comunes, jardines y áreas de piscina.

  • El conjunto ofrece una diversidad tipológica que responde a diferentes perfiles de usuario:

    • Edificio principal con habitaciones tipo suite en plantas superiores.

    • Bungalows familiares de distintas dimensiones, todos con jardín privativo y relación directa con el paisaje.

    Esta combinación permite atender tanto a estancias exclusivas en formato suite como a experiencias más privadas y autónomas en contacto directo con la naturaleza.

  • El volumen principal adopta una planta circular, reforzando su carácter icónico en la cima de la colina y permitiendo una relación panorámica continua con el entorno. En las plantas superiores, las habitaciones se organizan alrededor de un corredor interior abierto hacia un patio central que favorece iluminación y ventilación natural. Hacia el exterior, cada suite dispone de terrazas privativas retranqueadas en el espesor del muro de piedra que configura la fachada circular, proporcionando sombra, privacidad y protección climática. La planta de acceso alberga la recepción, áreas comunes, bar y restaurante, que se abren mediante una fachada completamente vidriada hacia una terraza perimetral. Esta ransparencia permite una conexión visual ininterrumpida con el paisaje, convirtiendo los espacios comunes en miradores privilegiados. En la planta sótano, aprovechando el desnivel natural del terreno, se sitúan los accesos de servicio, cocinas, salas de conferencias y un spa que disfruta de vistas abiertas a través de grandes aberturas estratégicamente dispuestas.

    Los bungalows se implantan sobre los muros aterrazados que acompañan la vía perimetral. Su escala reducida y volumetría fragmentada permiten una integración discreta en el paisaje. Exteriormente se resuelven con revocos tradicionales, diferenciándose materialmente del edificio principal revestido en piedra, pero manteniendo coherencia cromática y constructiva con el entorno.

  • El edificio principal se estructura mediante pórticos radiales de hormigón que, con apoyos mínimos en planta baja, liberan el espacio y permiten una organización diáfana en las áreas comunes. Esta solución posibilita una fachada completamente transparente en planta de acceso, reforzando la continuidad interior–exterior. La materialidad combina piedra local en el volumen principal y acabados tradicionales en los bungalows, consolidando una imagen arraigada al territorio y evitando contrastes artificiosos.